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LOS ENCUENTROS DE PROMOCIÓN JUVENIL Y LA MISIÓN DE LA IGLESIA


 

1. CONTEXTO

"No te pido que los saques del mundo sino que los guardes del mal. Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad...Como tu me enviaste así yo los he enviado el mundo"(Jn. 17, 15-17-18)

La denominada crisis de la modernidad ha favorecido el renacimiento del sentido religioso en muchos países. Sin embargo, se trata de un sentido religioso que tiende a oponerse a lo institucional, doctrinal, formal, dentro de las religiones tradicionales para promover lo vivencial, espontáneo, esteticista, relativista y ecléctico. Se corresponde esta tendencia con un redescubrimiento de la complejidad del ser humano y de sus expresiones culturales y con una búsqueda espiritual renovada que se ofrece como una nueva oportunidad para la renovación de la vida cristiana. En este marco, el Papa en la reunión de Santo Domingo propuso una nueva evangelización: nueva en su lenguaje, nueva en sus métodos y nueva en su ardor.

El pluralismo religioso hoy vigente en nuestro país es, en buena medida, expresión de aquella tendencia y dentro de él es preciso discernir el sentido de los Encuentros de Promoción Juvenil, su compromiso y servicio a la juventud y a la Iglesia.

2. LOS ENCUENTROS SON UN MOVIMIENTO DE LA IGLESIA

"Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda creatura" (Mc. 16,15)


Los Encuentros nacieron como respuesta a un llamado de la Iglesia Católica, en la persona de Pablo VI, quien en 1968, con motivo del congreso eucarístico nos invitó a desarrollar propuestas evangelizadoras en que habláramos con los jóvenes y ya no simplemente habláramos "de" los jóvenes.

Durante su historia han mantenido esa comunión con la Iglesia y con su esfuerzo por inculturarse en los contextos específicos en los que cumple su misión evangelizadora.

Porque, ciertamente, esa es la misión de la Iglesia, "evangelizar", es decir anunciar la Buena Nueva de Jesucristo a todos los seres humanos, siendo fiel a la vez al mensaje del Evangelio y al lenguaje de esos seres humanos a quienes se dirige. Y como bien sabemos la Iglesia es una comunidad que se organizó en torno a la persona y al mensaje de Jesucristo para mantenerlo vivo a los largo de los tiempos y en las diversas culturas.

Y ¿quién es Jesucristo para la Iglesia, por consiguiente para obras como los Encuentros de Promoción Juvenil?

3. JESUCRISTO ES LA PLENIUTUD DE LA REVELACION DE DIOS PADRE.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que cree en Él, tenga vida eterna" (Jn. 3, 16)

Ciertamente Jesucristo es un personaje histórico, con un carisma y un liderazgo social y político fuera de lo común y distinto de las prácticas convencionales dentro de la cultura de su época. Fue el iniciador de la comunidad cristiana que denominamos Iglesia. Pero, más allá de esta interpretación histórica Jesucristo se presenta sí mismo, según los evangelistas, como el cumplimiento de la promesa y de la alianza que Dios había establecido con el pueblo de Israel, todavía más: como el "hijo de Dios", y lo ratifica con su propia vida, con sus enseñanzas, con sus milagros , especialmente con su propia resurrección. Así, Jesús aparece como Dios y hombre a la vez.

Otras concepciones religiosas han tenido fundadores que también se han presentado como manifestación de Dios, pero no de un Dios Padre que ama personalmente a cada uno de los seres humanos, ni con la fuerza liberadora de Jesús, pues entienden que son apenas "una" de las tantas revelaciones de Dios y su liberación sólo tiene vigencia desde una de las tantas reencarnaciones a que está sometido el ser humano.

Es verdad que la Iglesia entiende que Dios se ha manifestado y se manifiesta de muy diversas maneras: en el cosmos, en la naturaleza, en la historia humana, en las distintas concepciones religiosas, en todos los que buscan sinceramente el bien, independientemente de su posición religiosa; pero la enseñanza de la Iglesia es clara en el sentido de que Jesucristo es "la plenitud de la revelación de Dios" y su obra liberadora produjo una "nueva creación", por consiguiente no requiere de otra revelación - distinta de la del encuentro final con el propio Dios. El contenido de esa revelación se encuentra en la Biblia y en la explicación que a lo largo de la historia ha ido haciendo y actualizando el magisterio de la Iglesia, institución ésta puesta por el propio Jesús bajo el cuidado del Espíritu Santo.

4. LOS ENCUENTROS SON UNA INVITACIÓN AL ENCUENTRO DEL JOVEN CONSIGO MISMO, CON JESUCRISTO Y CON LA IGLESIA.

"No temais, pequeño rebaño, porque a vuestro padre le ha placido daros el reino...Porque donde está vuestro tesoro allí estará vuestro corazón" Lc. 12, 32,34)


No hemos dicho nada nuevo; sólo hemos recordado algunos aspectos del contenido del propio Encuentro. El Encuentro mismo no trae una nueva doctrina distinta de la del Evangelio de Jesucristo, es, más bien, un método para la evangelización de la juventud en nuestro tiempo. Es una forma de promover el encuentro personal del joven con Jesucristo; de facilitarle la respuesta al llamado íntimo que el Señor le hace; de estimularle a profundizar en esa respuesta. Decirle "si" a la vida -enseñó Ortega y Gasset- implica decirle no a muchas opciones, aunque sin dejar de reconocerlas.

De esta manera, los Encuentros de Promoción Juvenil, como movimiento de la Iglesia, no desconocen las manifestaciones del Espíritu en otras expresiones religiosas, o los gérmenes del Espíritu en las diversas culturales, ni niegan el sentido universal de la Iglesia, según el cual, todo aquel que busca sinceramente el bien forma parte de la Iglesia, cualesquiera que sea su posición religiosa; pero tienen claro que son una obra "cristiana"; es decir una obra que cree y ama a Jesucristo, a quien a la vez que un amigo, confidente, compañero, entiende como la "plena" revelación de Dios, la palabra de Dios hecha hombre, una persona concreta que nos llama de manera personal, pero que respeta nuestra libertad, y que nos ofrece la posibilidad de una salvación plena y definitiva.


Luis Enrique Ruiz López
Octubre 2002