Mensaje especial para los jóvenes
MENSAJE ESPECIAL PARA LOS JÓVENES
MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO NUESTRO DIOS DADO A TRAVÉS
DE LA HERMANA GUADALUPE
Guatemala, 1 de Julio de 1989
Amadísimos hijos míos, os bendigo en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo.
Hijos míos, os habla Jesús de Nazaret el Hijo de la Virgen María,
el Dios del Amor, el Dios que murió clavado en una
cruz por amor a vosotros.
Hoy HIJOS queridos, hablaré sobre la JUVENTUD. Yo siempre he hablado
a mis hijos, les he advertido pero no me
escuchan. Y en estos días tan oscuros y amargos, cuando la Juventud no
tiene una meta hacia Dios, porque los malos
ejemplos les han quitado la fe, les ha tocado vivir una época dura y
difícil, pues la mayoría de los jóvenes se mueven
entre el vicio y los desvíos de una mala generación, y en su debilidad
muchos también han caído. Buscan la felicidad y
no la encuentran, y si alguna vez creen tener alegría muy pronto se les
convierte en tristeza. Su amor nace y
muere en un instante, porque hay tantas tinieblas a su alrededor, sus sentidos
están embotados y su espíritu está
reprimido en medio de tanta oscuridad y pecado. ¿Cuántos jóvenes
han sucumbido y se han entregado al vicio a causa del mal ejemplo de los adultos?
Yo os dije: "Es inevitable que haya escándalos (pecados), sin embargo,
¡HAY DE AQUEL POR QUIEN VENGAN!
Mejor le fuera que le atasen al cuello una rueda de molino y le arrojasen al
mar, antes que escandalizar a uno de estos
pequeños." (niños y niñas).
Hijos amados, el reloj está marcando la llegada de la noche, pero la
noche pasará y dará paso a un nuevo amanecer. Por
eso hago esta último llamada a los jóvenes para que escuchéis
y meditéis mis palabras, porque mis palabras son verdad y
vida.
Vosotros hijos queridos, habéis nacido en el siglo de la maldad suprema
predicha por mí, por esto estáis en grave
peligro si no estáis preparados para luchar contra los enemigos del alma.
Pues serán días de tribulación tal como no la
hubo desde el principio de la Creación que Dios creo hasta ahora, ni
la habrá. Y si yo no abreviase esos días nadie sería
salvo.
¡Pobre juventud si no está preparada! Desdichado Juventud si seguís
a los malos y cerráis vuestros ojos para no ver los
males de los tiempos que os acechan. ¿Y cuáles son esos males?
EL OLVIDO DE DIOS Y EL CULTO AL CUERPO.
Sodoma y Gomorra fueron quitadas de la faz de la tierra por sus pecados y quedaron
como un testimonio de que Dios sí
castiga a los que olvidándose de su alma, destrozan con horrendos pecados
su cuerpo. Muchos Jóvenes siguen las
máximas del mundo: "¡vive y deja vivir y no molestes con sermones,
que quiero ser feliz, reír y cantor aunque mañana me muera!"
¿Y si vosotros morís adonde creéis que iréis habiendo
muerto sin arrepentirás de vuestros pecados? El lugar
que os corresponde si morís impenitentes será el infierno, para
toda la eternidad.
Jóvenes, hijos míos, si vosotros de verdad queréis ser
felices, reír y cantar y utilizar el talento que yo os di, debéis
escuchar mis consejos, que son consejos que os llevarán a la felicidad
eterna, a la felicidad verdadera, al verdadero
gozo.
En este mundo, por mucho que os afanéis, nunca conseguiréis la
verdadera felicidad; pues la felicidad que existe en el
mundo es falsa y corta. Es la senda ancha que al final os conducirá al
infierno y allí vuestro penar y sufrir no tendrá fin.
La palabra del mal se ha enseñoreado del hombre, la prensa, la radio,
la televisión. Hay violencia en el cine, en la
televisión, en la calle, en los hogares hay mucha violencia, pues padres
e hijos viven en constante pelea.
Por eso mi mensaje llamando a todos a la verdadera conversión debe ser
escuchado por hombres, mujeres, niñas, niños y
adolescentes, porque en ellos está la esperanzo del Padre Eterno para
formar la generación del amor, para formar a la
nueva juventud, para darles el paraíso en el Reino de Dios.
Escuchad mis consejos, para que estéis preparados y logréis entrar
en el REINO DEL AMOR. Escuchad pues, hijos
queridos, jóvenes. "De aquel día y de aquella hora nadie
sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre.
Porque
como en los días de Noé, así será la aparición
del Hijo del Hombre. En los días que precedieron al diluvio, comían,
bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día que
Noé entró en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino
el diluvio y los arrebató a todos. Así será a lo venida
del Hijo del Hombre. Entonces, uno será tomado y el otro dejado."
El fin llegará repentinamente y uno será tomado y otro dejado.
Por eso debéis estar preparados para este gran
acontecimiento. Y en donde os encontréis yo iré en busca de mi
oveja. Os digo, Jóvenes, vosotros estaréis estudiando,
otros trabajando, pero cuando digo que estéis preparados no quiere decir
que lo abandonéis todo, sino que estéis
preparados en que el estudio que adquiráis debe ser para redimiros
no para condenaros. Y los que estéis
trabajando en una profesión en donde pongáis en peligro el alma
y la condenación sea segura debéis abandonar
este trabajo. Si estáis estudiando una carrera inútil para
vuestra salvación debéis abandonar estos estudios y estudiar
otra de más provecho para el alma y que no perjudique vuestra salvación
eterna.
Si continuáis con una vida normal, tratando de evitar el pecado, rezando
el rosario, llevando en vuestro cuerpo el
escapulario y la medalla de la Virgen o mías y os colocáis bajo
el manto protector de vuestra Madre Santísima la Virgen
María, y seguís mis consejos, estaréis preparados para
cuando venga la tribulación suprema, yo me acordaré de
vosotros, os protegeré y ayudaré; pues sois mis hijos y os daré
los medios para que esperen confiados mi Segunda
Venida.
Pero aquellos Jóvenes en cuyos corazones y mentes exista únicamente
el deseo de triunfar, de ganar dinero, fama y
honores, porque os habéis propuesto triunfar, y vuestra meta es la riqueza
y el poder a cualquier precio, tened cuidado,
porque estos deseos son la ambición en toda su fuerza y la ambición
es un lazo demoníaco, el más peligroso en estos
tiempos.
Cuidado Jóvenes, pues por conseguir el triunfo, os olvidáis de
Dios y os inmoláis en un ateísmo bárbaro. Que si en estos
momentos el Padre Eterno os manda llamar y os llega la muerte como un ladrón
a arrebataros todo, y por haber sido
ambiciosos os olvidasteis de Dios, a la hora de rendir cuentas no llevaréis
frutos ni en las manos ni en el corazón y por
eso jóvenes, por no haber amado a vuestro Dios, lloraréis eternamente.
Me dirijo también a aquellos Jóvenes que han caído en el
vicio y se revuelcan en el cieno de la inmundicia, del sexo mal
entendido y mal practicado, el diablo ha hecho que vosotros os comportéis
como animales ávidos de sexo. No entendéis
que al entrar en el pecado de la fornicación, estáis pecando contra
el sexto Mandamiento que dice: "No fornicar". Y
este mandamiento se dio a mis hijos e hijas para que con este pecado no se destruyeran
ellos mismos; porque los que fornicáis, estáis destruyéndoos
y destruyendo a otros y si vosotros pecáis y hacéis pecar
a otros, habéis llenado de
escándalos la tierra.
Y vosotras jovencitas hijas mías, que desgarráis mi Corazón
cada vez que a causa de vuestra lujuria os convertís en asesinas de vuestros
propios hijos; Yo os pediré cuenta de estos pequeños que vuestra
lujuria asesinó. Pediré cuenta
porque en mi Primera Venida vine a entregarle a la humanidad Amor, pero en mi
Segunda Venida vendré a traer mi Justicia. Si tenéis en vuestras
conciencias este horrendo pecado, arrepentíos y haced penitencia porque
vienen
tiempos en que aquellos que no se arrepientan de sus pecados llorarán
y se lamentarán.
Os digo hijos e hijas que los pecados que más almas lleva al infierno
en estos tiempos son los pecados de la
carne.
Cierto es que cuando venga la tribulación, muchos serán probados;
porque el demonio ha puesto su horrible mirada en la
juventud, pues son los que más le obedecéis y trabajáis
para él sin muchos problemas.
Muchos jóvenes están en mayor peligro, porque no sabéis
la verdadera Doctrina que yo dejé para vuestra salvación;
pues la que hoy el mundo conoce no es la verdadera Doctrina. Por eso tened cuidado,
mucho mal se ha infiltrado en la Iglesia, mucho mal. Por eso os advierto, porque
muchos de mis hijos sacerdotes se han ido detrás de los impíos
y ahora en lugar de enseñar mi doctrina pura y santa, enseñan
a los Jóvenes doctrinas falsas que los desorientan y confunden más.
El pecado ha aumentado porque mis hijos olvidaron predicar el verdadero Evangelio
del amor a toda criatura, y a observar todo lo que yo ordené, y yo ordené
el Mandamiento del Amor', que mis hijos amen a Dios sobre todas las cosas, con
todo su corazón, con toda su alma, y al prójimo como a sí
mismo. Por eso mis verdaderos sacerdotes, deberán instruir a estos Jóvenes,
enseñándoles la verdadera Doctrina que yo dejé. Las madres,
los padres y los sacerdotes que poseen la verdadera Doctrina que yo deposité
en mi Iglesia, seréis los indicados para instruir a estos jóvenes
en el camino de Dios para que no se pierdan.
Yo me ocuparé de vosotros en el tiempo de la angustia y el dolor, pero
para llevar a cabo este Plan de Redención, pido la colaboración
de los padres y de las madres, necesito que ellos hablen a sus hijos de la verdad,
del verdadero Dios. Pues los padres son los primeros educadores de sus hijos.
Y a vosotros padres y madres os pediré cuenta de las almas de vuestros
hijos, si hablasteis a ellos de Dios, si educasteis a vuestros hijos en la fe
y en el amor a su Dios. A vosotros padres os pediré cuenta del alma de
vuestros hijos, si se pierden y se van con el anticristo. Vosotros tendréis
que responder, si habéis pecado por haberlos abandonado y no haberlos
educado en el amor y la fe. Pedid perdón. arrepentíos de vuestro
pecado que es inmenso, ahora que todavía hay tiempo, ahora que os ofrezco
mi perdón, porque después no escucharé.
Arrepentíos y haced penitencia por vuestros pecados, padres y madres
que habéis hecho con vuestra negligencia que vuestros hijos trabajen
para el Anticristo, pecando ellos y haciendo pecar o otros. Arrepentíos
y haced penitencia, que la hora de la Justicia se acerca y aquellos que sean
encontrados culpables, serán castigados.
Jóvenes, queridos hijos, la batalla de los dos reinos ha comenzado ya,
y hoy os hablaré al corazón para que comprendáis y veáis
que porque os amo me dejé crucificar para así poder rescataros
de la opresión del demonio, por eso os digo: Yo he implantado mi Bandera
y mi Bandera es la del verdadero amor, yo pido oración, sacrificio
y penitencia. El demonio
también ha implantado su bandera y su bandera es la del falso amor, falsa
alegría, falsos cantos y bailes y borracheros sin fin, porque esto es
lo único que puede dar. Y os envuelve en una música estridente
que os aturde y os vuelve locos. Pero lo hace para que vosotros, con los
sentidos embotados, no veáis claro y no os deis cuenta que os está
engañando. Vosotros, confiados en este falso amor y falsa alegría
le seguís; después, por haberle servido, como paga os llevará
al infierno; pues él es el rey de las tinieblas y el infierno es su reino.
Este será el premio que os dará por haberlo servido. En el mundo
os halagará vuestros sentidos, os dará falsos placeres, falsas
riquezas, falsa felicidad; pero que no os engañe porque todo esto
es efímero y únicamente os dejará un amargo sabor de boca
y mucha tristeza en el alma y en el corazón.
Hijos amados, os hablo ahora, porque es tiempo de que escuchéis mis consejos
y estéis preparados para mi Segunda Venida. No imitéis a los cantantes
de rock, ni a las estrellas de cine, no admiréis a los productores de
películas que fabrican pecados a granel; que pecan y hacen pecar, porque
no se conforman con su propia inmundicia, sino que llevan sus lacras a otros
y con sus horrendas películas contaminan a mis hijos. Por eso repito:
es inevitable que en el mundo haya escándalos; sin embargo ¡Ay
de aquel por quien vengan! ¡Ay de aquellos que dejaron entrar el pecado
en el mundo! ¡Ay de aquellos productores, actores y actrices que ayudaron
con sus cuerpos desnudos a que la obra del demonio se esparciera sobre la humanidad!
¡Ay de aquellos hombres y mujeres que con sus cuerpos desnudos mostraron
la lujuria de su corazón y la podredumbre de su alma y escandalizaron
a mis pequeños, los jóvenes! IAy de ellos, porque con su desvergüenza
e inmundicias mancharon la faz de la tierral Si no se arrepienten y hacen
penitencia, los demonios serán los dueños de sus cuerpos para
toda la eternidad.
¡Ay de aquellos hombres y mujeres que trocaron su naturaleza, pues yo
dije: "No llevará la mujer vestido de hombre, ni el hombre vestido
de mujer porque los que lo hacen son una abominación."! Escuchad
hombres y mujeres que habéis desviado vuestro sexo, y os habéis
convertido en homosexuales y lesbianas: pues si no queréis el sexo que
yo os d!, seréis llamados a Juicio; porque yo soy vuestro Creador y al
cometer este pecado os estáis rebelando contra mí: pues habéis
sido desobedientes a la voz de vuestro Dios, si no os arrepentís y hacéis
penitencia el castigo caerá sobre vuestras cabezas. Por eso hijos
e hijas, no sigáis la moda, porque la moda es el primer escalón
para cambiar lo naturaleza de vuestro cuerpo; mujeres no uséis pantalones,
porque al hacer esto os degradáis, no uséis maquillaje en vuestros
rostros, no desfiguréis vuestros cuerpos. Hombres no uséis
vestidos ni adornos de mujer en vuestras orejas, no os dejéis crecer
el pelo, que la cabellera larga se dio en estos tiempos exclusivamente a
la mujer. Y aquellos hombres que lucen en estos tiempos cabellera larga, están
deshonrando su cabeza. Tened cuidado, no sea que por seguir la moda, seáis
pillados en la maldad y en el desenfreno. Hijos e hijas, no sigáis la
moda, porque con vuestras modas ofendéis a vuestro Padre Eterno, pues
los verdaderos hijos de Dios no deben ir con las máximas del mundo. Madres
y padres que con vuestros vicios y pecados escandalizasteis a vuestros pequeños
hijos y no disteis buena enseñanza, vuestro pecado no quedará
sin castigo.
Hijos míos, no admiréis a los cantantes de rock que con sus
gritos y bailes, distorsionan el verdadero arte y el talento que Dios dio al
hombre, no améis la moda en la música, en el arte, no améis
las tinieblas, no admiréis lo cursi, lo ridículo, lo grotesco,
lo oscuro, lo feo y lo diabólico, porque esto pertenece al demonio. Mirad
cuántas películas mostrando al mundo la cara del demonio y cuántas
canciones alabando el mal y el pecado y no os dais cuenta. Mirad cuántas
mujeres y hombres mostrando la cara sucia del sexo. Amad la belleza, el amor,
lo limpio, el verdadero arte. Amad la música hermosa, el baile dulce
y suave, amad los cosas bellas que son de Dios y seréis felices. Aquellos
jóvenes hombres y mujeres que utilizaron sus talentos y habilidades poro
el mal, y se corrompieron ellos y corrompieron a otros, si no se arrepienten
y hacen penitencia, llorarán y se lamentarán en el reino de las
tinieblas. Porque ellos son los jóvenes que el demonio utilizó
para atraerse a otros al pecado y al mal. iAy de aquellos jóvenes que
no escuchéis mi advertencia!
¡Ay de aquellos jóvenes que con sus cuerpos ayudasteis al demonio
a corromper a la juventud! Si no os arrepentís de haber corrompido a
vuestros hermanos y hermanas, seréis enviados al infierno para que alimenten
las llamas del fuego del suplicio infernal para toda la eternidad.
HIJOS e hijas, que no escuchasteis los buenos consejos de vuestros padres y
no quisisteis caminar en la senda recta que ellos os marcaron, por haber pecado
contra el cuarto mandamiento seréis llamados a Juicio. Escuchad hijos
queridos, no sigáis a los malos, seguid a los buenos y lo que tanto anheláis
que es poseer la alegría, contar, bailar y reír, lo tendréis,
pero solamente lo tendréis conmigo; yo sí puedo daros lo que vuestro
corazón anhelo, la felicidad y el amor; porque yo soy la alegría
y el amor y puedo regalarlo a mis hijos. Pero el demonio no puede daros todo
esto, porque él no es el dueño de la felicidad ni del amor; él
es el dueño del odio, de la angustia, del penar, y eso os dará
si vosotros trabajáis para él.
Abrid los ojos y mirad que si de verdad queréis la felicidad verdadera,
si de verdad queréis gozar, vosotros decidiréis
porque con mis palabras os guiaréis, dichosos aquellos que las escuchen.
¡Dichosos aquellos que escuchéis mis consejos y
los pongáis en práctica!
HÍJOS amados, usad vuestro talento para el bien, este talento que Dios
os dio, usadlo para la salvación de los demás. Y
cuando a vosotros os llame el Padre Eterno a descansar, llevad vuestras manos
llenos de frutos de salvación, y no os
presentéis ante el tribunal de Dios con las manos vacías.
Pues si os gusta cantar, cantad; pero cantad las maravillas del Señor,
su Misericordia, su bondad con la humanidad. Si os
gusta estudiar, estudiad y sacad provecho de todos los talentos que se os dio.
Si os gusta hablar, hablad; predicad la
Palabra del Señor, pero la verdadera. Si os gusta enseñar, enseñad
las cosas buenas que salvarán a las almas, enseñad la
verdadera Doctrina del Señor, enseñad el camino de Dios, enseñad
cómo llegar al cielo. Si os gusta curar, curad las
llagas de vuestros hermanos que tienen tanta necesidad de este consuelo. Si
os gusta rezar rezad y enseñad a otros a
rezar. Si esto hacéis y lo hacéis con amor, seréis hijos
míos por toda la eternidad y nadie, nadie podrá quitaros esta
felicidad.
Hijos queridos, aprended para que os guiéis, que los hechiceros y hechiceras,
los homosexuales, las lesbianas, los
adúlteros, fornicadores, homicidas, idólatras y todos los que
aman y practican la mentira, no tendrán parte en el reino
de los cielos.
Hijos queridos, apartaos de los malos,
no bebáis con ellos, no hagáis alianzas con los mentirosos, no
os unáis a los asesinos, no os hagáis amigos de los
demonios. Cuidaos de aquellos que aparentan ser buenos y no lo son, sino hipócritas.
Cuidaos de los lobos con piel de
oveja, apartaos de estos engañadores, porque estos son los peores, apartaos
de ellos porque usan mi nombre para
engañaros. Mirad que al pecador se le reprende y se le regaña,
porque si a él se le hace gracia no aprende la Justicia. Y
en la tierra de lo recto hace mal, y no ve la majestad de Dios.
Uníos a los buenos, a los que son de verdad mis hijos y me aman
con obras y con palabras; por sus frutos los
reconoceréis.
Vosotros hijos e hijas si queréis ganar el cielo, mortificad vuestros
cuerpos, no forniquéis, no seáis impuros,
refrenad el lenguaje torpe y obsceno, dejad vuestras miradas altaneras. Obedeced
a vuestros padres en todo lo
que sea grato a Dios. Evitad las discusiones necias y sin sentido, porque son
inútiles y vanas. Aprended a
ejercitaros en la virtud. No seáis pendencieros, no améis la violencia.
Quitad de vuestra boca la calumnia, que en
vuestro corazón habite el verdadero amor. No deis entrada al diablo con
vuestra violencia; aquellos que seáis coléricos
volveos mansos y humildes, para que el demonio no tenga poder sobre vuestros
cuerpos y vuestras almas.
Amados hijos, me despido de vosotros diciéndoos que los malos tiempos
que estáis viviendo, son los tiempos del
Misterio de Iniquidad, que debe completarse para poder arrancarlo, quitarlo
de la faz de la tierra. Por eso vosotros
manteneos firmes hasta que sea quitado de entre la gente. Amad la justicia,
la verdad, seguid los consejos de
vuestra Madre la Virgen Santísima y míos. Porque todos aquellos
que améis el pecado, la mentira, la maldad y la
injusticia seréis castigados severamente porque estuvisteis en contra
de mí, que soy el amor, la verdad y la justicia. Y
aquellos que no están conmigo están contra mí.
Aquellos hijos e hijas que a pesar de los malos tiempos, habéis sido
firmes, me amáis y también amáis a vuestra
Santísima Madre la Virgen María y os amáis entre vosotros,
mostrando mi Doctrina, obedeciendo mis mandamientos y
poniendo en práctica mis consejos; oh hijos amados, de vosotros es el
reino de los cielos.
Amados hijos, desde el fondo de mi Sacratísimo Corazón os bendigo
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo.
Vosotros estáis viviendo en una época sumamente peligrosa, donde
los lazos del demonio abundan por doquier, tened
cuidado, no vayáis a caer en algunos de ellos y os perdáis para
siempre.
iOh! amados hijos, seguid mis huellas, seguid mis consejos, seguid a los
verdaderos apóstoles de los últimos
tiempos, seguid a mis verdaderos sacerdotes, a mis verdaderos hijos y no os
perderéis porque ellos llevan mi
doctrina en sus corazones y cumplen mis mandamientos y me aman de verdad y aman
a vuestra Madre la Virgen
Santísima.
Comunidad de Desagravio a Los Dos Corazones Ofendidos del Inmaculado Corazón
de María y
del Sacratísimo Corazón de Jesús
ADORADORES DE LA DIVINA MISERICORDIA DEL SEÑOR