ENCUENTROS DE PROMOCIÓN JUVENIL
X
ENCUENTRO INTERNACIONAL
HOUSTON
´99
INSTRUMENTO
DE TRABAJO PARA FACILITAR EL ANÁLISIS DE LA REALIDAD SOCIAL Y ECLESIAL Y DENTRO
DE ESTE CONTEXTO LA REALIDAD QUE VIVE EL MOVIMIENTO DE ENCUENTROS DE PROMOCIÓN
JUVENIL ANTE LOS DESAFÍOS DEL TERCER MILENIO
Metodológicamente
cualquier trabajo que realicemos en plan eclesial no puede estar separado de
la realidad que se vive, en nuestro caso la realidad que viven los jóvenes emproistas
en sus respectivos países.
En
todos nuestros encuentros nacionales, regionales o internacionales siempre la
visión del marco de la realidad ha sido el punto de partida de nuestros programas.
Aunque
ya es muy tarde paro deseo cumplir con la encomienda del movimiento en orden
a la celebración del X Encuentro Internacional de Houston ´99.
En
este momento de cambios tan rápidos y tan profundos es muy difícil tener una
visión global de la realidad social y eclesial, que nos sirva de referencia
para ver como Emproistas, presentes, en la Iglesia y en el mundo, nuestra propia
realidad.
He
encontrado sin embargo en las publicaciones del CELAM un trabajo bien realizado
por parte del P. Tony Mifsud S.J. Rector del Instituto Teólogo de la Pastoral
de América Latina (ITEPAL), algo que puede ayudarnos a descubrir esa realidad
social y eclesial de América Latina y que de alguna forma también podría ayudar
a nuestros hermanos de Europa e Italia a descubrir su propia realidad.
Un
trabajo de años anteriores y que refleja de manera concreta cual es la realidad
de los jóvenes, es el que presenta el libro que muchos han de conocer en sus
respectivos países y que se llama: “Civilización del Amor, Tarea y Esperanza”,
orientación para una Pastoral Juvenil Latinoamericana, editada por el CELAM
toda la primera parte que se titula MARCO DE LA REALIDAD.
Es
muy recomendable que quienes vayan a participar en el X Encuentro Internacional
hayan leído estos dos instrumentos de trabajo y de ser posible también pueden
llevar por escrito un pequeño cuestionario que nos facilitará un poco este acercamiento
a la realidad del movimiento, presente en el mundo y en la Iglesia.
También
se ha recomendado que conozcan el libro: Metodología para un proceso de participativa
de Agenor Brighenti de Ediciones Paulinas de Colombia con el fin de unificar
nuestro lenguaje en los pasos metodológicos del X Encuentro Internacional.
Hasta
pronto
Su
amigo y servidor
Mons.
Pedro Juárez Meléndez
Vice
asesor internacional
*
* * * * * * * * * * * * * * * * *
REALIDAD
SOCIAL Y SITUACIÓN ECLESIAL (1995 - 1997): UNA PERSPECTIVA DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO
Tony Mifsud S.J.
Rector
ITEPAL
El
presente trabajo es el resultado del intento de una síntesis de los informes que han
llegado de las distintas Conferencias
Episcopales del continente para ser presentados ante la XXVI Asamblea Ordinaria
del Consejo Episcopal Latinoamericana (Río de Janeiro, 29 de septiembre al 3
de octubre de 1997).
La
estructura de los informes responde
a la carta del CELAM (con fecha 28 de mayo de 1997) donde se pedía una relación
sobre (a) la realidad social del país en la cual es posible tener en cuenta
lo económico, lo político y lo cultural; y (b) la realidad eclesial señalando
los desafíos que la Evangelización tiene en cada uno de los países.
1.
Realidad Social
América
Latina y el Caribe son una realidad
polifacética, multiétnica, plurilingüe y multicultural. No obstante, se
pueden señalar algunos indicadores comunes (relacionados con lo cultural, lo
político, lo económico, lo social y lo ecológico) que marcan el momento presente
de su historia, sin desconocer los países y dentro de cada uno, matiza toda
afirmación general.
1.1
Dimensión cultural
América
Latina y el Caribe tienen una población predominantemente joven y urbana. Se calcula que más del
setenta por ciento de su población vive en áreas urbanas con una tasa descendiente
del crecimiento demográfico.
Varios
países son multiétnicos y plurilingües.
Así, en Colombia existen alrededor de ochenta y un pueblos indígenas que hablan
sesenta y cuatro lenguas y que pertenecen a catorce familias lingüísticas, ubicados
en las costas, la selva, la llanura, los desiertos y montañas apartadas: Trinidad
y Tobago tienen una población compuesta de hindúes (India oriental), africanos,
europeos (criollos, franceses, ingleses, portugueses y españoles), Sirio-Libaneses
y Chinos.
Las
culturas originarias guardan valores
de auténtico humanismo (la solidaridad, la reciprocidad, la participación) y
ofrecen verdaderos espacios de vida comunitaria, sin desconocer también sus
debilidades (el machismo, el alcoholismo, el excesivo temor al castigo divino,
la creencia en la mala suerte y en el fatalismo que incluso hace recurrir a
la brujería). En estos últimos años se observa un fortalecimiento de las culturas minoritarias que reclaman
públicamente sus derechos. Esta creciente conciencia de su propia identidad
y dignidad, con la consecuente contribución imprescindible en la vida del país,
exige una respuesta y una apertura a todos los demás sectores de la sociedad.
Se
percibe una cultura dualista donde
lo más moderno y progresista convive al lado de lo más antiguo y miserable.
La cultura moderna tiene como horizonte
una visión individualista y un afán consumista donde predomina una preocupación
económica en la vida social y personal. Por consiguiente, se es testigo de una
profunda crisis de valores y de las instituciones tradicionales.
La
cultura predominante suele recibir los atributos de neoliberal (la mundialización, la globalización
y la privatización), de la imagen (lo exterior, lo inmediato, lo
visible, lo rápido, lo superficial; lo real cede el lugar frente a la apariencia),
y violenta (intrafamiliar, juvenil,
niños abandonados).
La
globalización ha significado un deterioro de las raíces culturales con la invasión de
las tendencias norteamericanas (música, negocios de comida, centros comerciales,
medios de comunicación, etc.). El turismo, reconociendo sus evidentes beneficios,
también está debilitando las costumbres y valores tradicionales.
Por
consiguiente, se pregunta si, de verdad, existe una identidad y solidaridad como pueblo que
vaya más allá de una mera ideología nacionalista. Además, preocupa sobremanera
la ausencia de ideas ya se busca
más bien una asimilación de lo ya establecido globalmente y ajeno a la propia
idiosincrasia para superar la ausencia de creatividad y de visiones.
La tradición católica se enfrenta hoy con
el desafío del pluralismo religioso
y de la proliferación de movimientos
religiosos. Así, por primera vez en su historia, la Iglesia en el Brasil
(estadísticamente, el país con mayor número de católicos en el mundo) cuenta
con un 75% de la población, mientras que 20% se declaran pertenecientes a otras
religiones (10% de los cuales al Pentecostalismo) y 5% sin religión.
La
multiplicación de los movimientos religiosos es considerada como el resultado
de (a) una reacción del sedimento religioso frente a una sociedad materialista,
consumista e individualista; (b) un aprovechamiento de las carencias de la población
que vive en las periferias, deseosa de milagros y soluciones inmediatas frente
a sus necesidades; © una evangelización superficial de la mayoría de la población
(un catolicismo sin catequesis ni vida sacramental); y (d) las estructuras y
el clima poco acogedor en algunas de nuestras parroquias y comunidades, una
liturgia eminentemente intelectual y verbal, la actitud burocrática para enfrentar
los problemas complejos de la vida.
Entre
los fenómenos religiosos se destaca el New Age por su sutil penetración no siempre
captada como tal y que tiende a crecer, viniendo a llenar, dentro del individualismo
imperante, un vacío dejado por el racionalismo secularista. Lo hace con una
religiosidad light, centrada en la búsqueda de un bienestar individual mediante
la autoayuda sin un ulterior compromiso con la sociedad.
Junto
con la penetración del New Age está la proliferación de las sectas, connotadas por su proselitismo
agresivo, que algunas veces se convierten, más que en alternativas religiosas,
en vehículos de filtración de culturas totalmente ajenas al largo proceso latinoamericano
de socialización y promoción de derechos. También es llamativo en estos últimos
años el poderío económico y político de la Iglesia de la Unificación del señor
Moon.
El
proceso de secularización tiende
a reducir a la fe y a la Iglesia Católica al ámbito de lo privado y de lo íntimo;
mientras que el secularismo, al
negar toda trascendencia, produce una creciente deformación ética, un debilitamiento
del sentido de pecado personal y social, un progresivo aumento del relativismo
moral que ocasionan una desorientación generalizada, especialmente en la etapa
de particular vulnerabilidad de las nuevas generaciones.
Algunos
medios de comunicación social ofrecen
espacios de información objetiva y propugnan la defensa de la verdad y de la
justicia, generando mayor espacio de credibilidad entre el pueblo. No obstante,
en general, tienden a ser considerados como el gran intruso (especialmente la televisión)
por la ausencia de valores y la promoción de la apariencia, el placer fácil
y la violencia.
La
propaganda crea un mundo de expectativas hacia un consumo desenfrenado y la
felicidad se identifica con el consumo de las cosas, con el placer sexual, con
el tener dinero. Estos medios, en muchos casos, pertenecen a los intereses particulares
y partidarios, sin el horizonte de estar al servicio de la verdad y del bien
común. Lamentablemente, se constata que hay poca presencia de la Iglesia en
los grandes medios.
1.2
Dimensión Política
La
realidad política de los distintos países está condicionada por hechos puntuales. A título de ejemplos,
marcando la variedad entre las distintas
situaciones, se pueden mencionar algunos acontecimientos que singularizan
las diferentes realidades políticas en América Latina.
En
Bolivia, fruto de quince años ininterrumpidos de
gobiernos democráticos, se están dando pasos hacia una democracia participativa
en la cual los sectores populares y las instituciones de la sociedad civil pueden
contribuir a promover los intereses e inquietudes de las grandes mayorías nacionales.
La
coyuntura política que vive actualmente Colombia tiene en el narcoescándalo del Proceso
8000 uno de sus principales referentes. Este proceso avivó en la sociedad la
imagen del narcotráfico como un problema crucial tanto de las instituciones
políticas como de la sociedad misma.
En
Chile y Uruguay
el drama de los detenidos desaparecidos en momentos de las dictaduras militares
se encuentra aún sin solución frente al tema humano relativo a la devolución
de los restos de dichos desaparecidos a sus familiares. En el caso de Chile,
los familiares también exigen saber quienes son los culpables y la aplicación
de las sanciones correspondientes.
La
realidad política de Ecuador tiene dos referentes: el conflicto fronterizo
con Perú (febrero 1995) y la destitución del Presidente Abdalá Bucaram tras
la jornada cívica del 5 de febrero de 1996. Tan sólo en lo económico han significado
la fuga de capitales al exterior y la disminución de la inversión extranjera.
En
El Salvador
(1992) y en Guatemala (1997) se han firmado los acuerdos de
paz. Se han silenciado las armas pero las amenazas contra la vida persisten.
Se ha heredado una sociedad dividida y enfrentada, donde se ha perdido el sentido
del valor y del respeto a la vida humana, junto con un elevado número de refugiados
a otros países y los desplazados internos.
Luego
de once años de un régimen de clara tendencia marxista, se inicia (1990) en
Nicaragua un período de transición, de camino a
la democratización. Desde enero de 1997 el nuevo gobierno encabezado por el
Dr. Arnoldo Alemán, de tendencia liberal, llegó al poder por medio de la alianza
que se dio dentro de la mayoría de los partidos con ideología liberal. Pero
los grupos de oposición afiliados al Frente Sandinista han estado hostigando
al incipiente gobierno con huelgas y toda clase de protestas que de una u otra
forma han impedido su consolidación, teniendo como consecuencia que las promesas
electorales, hechas durante la campaña, todavía no se cumplen y sea esto motivo
de crítica, aún de aquellos que dieron su voto y pusieron en él su esperanza
de salir adelante.
El
año 2000 será de gran importancia para el pueblo de Panamá
porque es el año de la soberanía plena y definitiva sobre el territorio nacional,
al revertir al pueblo panameño el Canal las áreas adyacentes.
Sin
embargo, esta variedad de situaciones no excluye un conjunto de problemas comunes entre los distintos
países en el campo de lo político. En el proceso de democratización y mayor
transparencia electoral, se estima que la democracia sigue siendo aún más formal
que efectiva, limitándose al momento de sufragar el voto con ocasión de las
elecciones, convirtiendo la política en un ejercicio de representatividad pero
no de participación. La clase política está representada mayoritariamente por
la elite dominante que tiende a sé insensible a las necesidades populares, deseosa
de mantener sus privilegios aunque para ello se recurra a la corrupción y con
una notable ausencia de proyectos globales.
Junto
con la preocupación económica, hace falta una política social dirigida hacia los grupos
más pobres dentro del contexto de una cultura de solidaridad en beneficio del
bien común, para enfrentar la creciente brecha entre ricos y pobres.
También
hace falta una verdadera cultura política
porque la política es vista por muchos como oportunidad, la manera más fácil,
para aprovecharse de los recursos del Estado y para el enriquecimiento ilícito.
Por otra parte, se vota por promesas, pero amiguismo, por clientela o por el
voto castigo, pero no se analizan los programas políticos.
La
creciente crisis de credibilidad
hacia los líderes y los partidos políticos ha llegado a ser una verdadera desconfianza
frente a lo público que se extiende hacia toda política fiscal, causada en parte
por la corrupción y la malversación de los fondos públicos y por una política
de privilegios para quienes tienen más. Por consiguiente, predomina una tendencia
a la apatía por la descomposición de los cuadros políticos tradicionales, por
la falta de claridad en las líneas de la reducción del Estado, por la impunidad
frente a la corrupción, y por el descrédito general de lo político.
Aún
se observa la presencia de una política
armada en cuanto la violencia sigue siendo un modo de hacer política y de
imponer soluciones. Dentro de un panorama de polarización, las diversas soluciones
armadas quieren constituirse en árbitros, en vez de buscar la vía del consenso
político. La gran víctima de esta confrontación es la sociedad civil, que en
algunos países da lugar a la tragedia humana de los desplazados dentro del mismo
país como consecuencia del enfrentamiento bélico, ya que la población civil
se convierte en blanco de los ataques armados.
La
distancia entre la sociedad civil y
la sociedad política se refleja en una profunda crisis de la representación
política y una creciente tendencia a deslegitimar las instituciones políticas.
Por otra parte, la misma sociedad civil se ha venido resistiendo a ser y sentirse
representada por la sociedad política, a la que descalifica como inmoral y corrupta.
Pero algunas organizaciones que pretenden la vocería de la sociedad civil (como
los gremios) no logran superar la fragmentación de sus intereses particulares
para pensar en función del conjunto de la sociedad y proyectarse políticamente.
El resultado es una ruptura cada vez más profunda entre una sociedad política
legítima y una sociedad civil fragmentada e inorgánica. La división y la polarización
en el debate público compromete cualquier posibilidad para la convivencia y
para la solución compartida de los problemas desde un proyecto común de nación.
El
virtual empate de fuerzas políticas entre los partidos tradicionales da lugar
a una política de concertación.
Es una ocasión única para aprender a discutir públicamente los problemas sin
recurrir a la violencia y con una mayor participación de todos los sectores
sociales. En este contexto hace falta considerar el ejercicio de la función
pública como un servicio a la comunidad, superando toda búsqueda de intereses
personales y partidistas.
1.3
Dimensión económica
Aunque
la situación económica varía de país en país, predomina el proceso de implementación
del modelo de globalización con ideología neoliberal, como propuesta de solución
al modelo anterior de un Estado Benefactor pero manteniéndolo con programas
compensatorios en lo social para mitigar sus efectos negativos.
La
política económica de ajustes ha
logrado el control de la inflación con
la consecuente estabilidad monetaria mediante la desregulación de la economía
con la apertura al mercado internacional, la privatización de las empresas públicas,
la reducción del gasto público.
Sin
embargo,
esta reactivación progresiva de la economía también ha significado un descenso
del salario real, un creciente desempleo con el consecuente aumento del sector
informal, una desigual distribución de la riqueza, una reconcentración de la
tierra en manos de pocos, una inflexibilización de las relaciones laborales,
un aumento del consumismo, una alza generalizada de precios, una degradación
descontrolada del medio ambiente. En algunos países también se observa un desajuste
fiscal y un desequilibrio en la balanza de pagos debido al ingreso de capital
extranjero.
Lamentablemente,
se constata que los beneficios del crecimiento económico no llegan al conjunto
de la población. Por consiguiente, se pregunta si se está salvando la macroeconomía
a base de sacrificios de la clase media y baja porque no se favorece un desarrollo
equitativo en beneficio de las grandes mayorías, generando mayores índices de
pobreza y marginación.
La
crisis económica ha golpeado principalmente
a jóvenes y se traduce en la falta de las necesarias condiciones de salud, de
seguridad, y de educación, como también las insuficientes fuentes de empleo
dignas, estables y justas para las crecientes demandas de trabajo. También el
sector agrario ha sido particularmente
afectado por las medidas de apertura económica internacional generando serios
problemas de competitividad a pequeños agricultores, especialmente de cultivos
tradicionales.
Con
todo, hay que resaltar las diversas formas en las que los grupos sociales, organizándose
y comprometiéndose, van buscando soluciones alternativas en lo productivo,
lo financiero, lo comercial, lo ecológico y el intento de la reformulación de
algunas empresas con sentido social.
Se
hace necesaria una reconversión de las estructuras productivas y comerciales
de los países del MERCOSUR (integrado
por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay) para establecer una
zona de libre comercio con establecimiento de un arancel externo común que permita
la libre circulación de bienes, capitales y personas. El CARICOM, al que seguirá el Mercado Común
con Centroamérica y México, se consolida paulatinamente.
Es
evidente que el principal problema económico es ético (concepto de libertad,
de justicia social, de dignidad humana, etc.). reconociendo la importancia del
crecimiento económico, sin embargo por sí solo no es suficiente e incluso llega
a ser pernicioso, si no va acompañado y guiado por sólidos principios humanistas
sobre la solidaridad, la equidad y el bien común, los únicos que pueden fundamentar
una sociedad integrada y equilibrada.
1.4
Dimensión social
La
democratización va avanzando formalmente pero los problemas de fondo de la vida
de los ciudadanos y de las familias va empeorando; hay un déficit cada vez más
insoportable en la labor legislativa y judicial; la impunidad sigue vigente,
junto con una corrupción descarada; y aumenta la violencia y la inseguridad.
La
crisis económica ha significado
un creciente empobrecimiento con el consecuente desaliento, cansancio, incertidumbre
y crisis de credibilidad de un pueblo. La migración
campesina e indígena a las ciudades y al extranjero por causa de la inseguridad
y el bajo nivel de vida, amenaza con la destrucción de su identidad cultural,
creando bolsones de pobreza y marginalidad en las grandes ciudades.
La
situación de los inmigrantes ilegales
que están en Estados Unidos es preocupante porque corren el riesgo de una inminente
expulsión, lo cual dividiría a muchas familias y pondría en crisis la frágil
economía de numerosos hogares.
Las
demandas sociales no atendidas provocan
violencia y, por otra parte, se está produciendo una mayor concentración de
la riqueza en unos pocos mientras crece el sector de quienes ven comprometida
su fuente de trabajo. Los servicios
públicos han sufrido un sensible deterioro, incluidos los básicos de salud,
vivienda y educación.
Una
de las características de la pobreza es la referida a la alta concentración
de población infantil en las franjas
de menores ingresos y que significa la reproducción de la pobreza. En las grandes
ciudades del continente crece el fenómeno de los niños de la calle, abandonados
y desprotegidos, en grave miseria física y moral.
A
la vez se nota mayor conciencia y sensibilización en la sociedad frente a los
problemas sociales de la pobreza, apoyando procesos de organización comunitaria.
Se
percibe una creciente participación de la mujer en las responsabilidades públicas,
incorporándose cada vez más al campo laboral, pero sigue todavía su marginación
y explotación.
En
el campo de la educación es evidente
el deterioro del sistema educativo formal tanto en su calidad como en su gestión.
Por consiguiente, es alentador destacar la reforma que se está llevando a cabo,
aunque aún queda mucho camino para fortalecer la educación tanto en la forma
de capacitación laboral como en un esfuerzo renovador para responder a los nuevos
desafíos. El sistema judicial es
generalmente considerado lento, politizado y corrupto. No hay justicia para
los pobres que no tienen los recursos para pagar por su defensa. El sistema
carcelario es una aberración ya que las condiciones físicas de las cárceles
son francamente inhumanas y la visión penitenciaria es netamente represiva sin
ayudar a rehabilitar a los reclusos.
La
estructura familiar vigente durante
muchos años está en proceso de cambio. La crisis de la familia se hace evidente
en la ausencia de una transmisión de valores en familia porque muchos padres
vacilan entre la permisividad y la rigidez sin criterios de discernimiento entre
los que son modas pasajeras y los valores que hay que promover; la ausencia
de la figura paterna; las migraciones a las ciudades y fuera del país en busca
de mejores condiciones de vida; el aumento de matrimonios desintegrados, divorcios
y madres solteras; las campañas contra la transmisión de la vida humana que
incluye la contracepción, el aborto y la esterilización; la tendencia entre
la juventud para convivir sin vínculo civil ni religioso; graves problemas de
violencia intrafamiliar.
Las
políticas de población alientan
el control de la natalidad apelando, inclusive, a programas que atenten contra
la vida, al pretender institucionalizar y legalizar el aborto. Estas políticas
de control de la natalidad impuestas a los países pobres tienden a frenar las
migraciones del sur al norte, a mantener los índices de vida en los países ricos
y a perpetuar la situación de dependencia en los países pobres.
La
violencia crece, sea la institucional
como la delincuencia. Las poderosas bandas organizadas (narcotráfico, secuestros
y otras) logran mantener aterrorizada a la población. La incapacidad de las fuerzas de seguridad
y la lentitud del sistema judicial tienen como consecuencia el recurso a la
justicia privada buscando solucionar problemas legalmente incubados con reacciones
violentas; es decir, en la carencia de un ámbito público para dirimir conflictos
se propicia el recurso a la solución privada y violenta de las tensiones sociales.
Además
de los grupos armados con cierta filiación política existen de forma paralela
las bandas armadas, las cuales son formadas por personas con armamento de guerra,
armamento que fue utilizado en el tiempo de guerra y que de una u otra forma
quedó guardado en buzones en la montaña y ahora sacan para hacer toda clase
de fechorías (secuestros, asaltos, robos y hasta violaciones a mujeres jóvenes
y adultas).
La
violencia extendida, hasta perpetrada por menores de edad, ha dado lugar a una
sufrida inseguridad ciudadana, especialmente
en las grandes ciudades con el auge delictivo, hamponil y narco-guerrillero.
Se
registran crecientes problemas relacionados con la salud mental (depresión clínica, depresión
maníaca, desordenes de personalidad, ansiedad, etc.)
causados principalmente por la alta tasa de divorcios, la desintegración
familiar, las técnicas de crianza inadecuadas, las presiones económicas, el
abuso del alcohol y las drogas. El SIDA sigue siendo un grave problema en salud.
Al respecto, las políticas de gobierno se limitan a una deficiente y distorsionada
información, junto con la simple difusión de los preservativos.
Por
último, el problema del narcotráfico y la drogadicción se extiende,
llegando a ser comparado a un cáncer que corrompe todo lo que toca, penetrando
hasta los centros de poder político y económico.
1.5
Dimensión ecológica
El
deterioro del medio ambiente sigue
siendo una triste realidad. El uso de los recursos naturales se ha hecho muchas
veces sin medir los daños que causan. El medio ambiente está amenazado con el
deterioro de ríos, lagos, bosques, selvas, fauna, recursos renovables y no renovables,
que a su vez afecta directamente la forma de vida de la persona humana y las
comunidades.
Se
producen desechos y desperdicios que contaminan; algunos productos tóxicos con
los cuales se riegan las producciones alimenticias forman una amenaza para la
misma salud; en las explotaciones mineras se utilizan algunos químicos que causan
grandes daños al ambiente.
El
afán de lucro, el hedonismo y el individualismo están llevando a la explotación
irracional de los recursos naturales y de la tierra, con la consecuente
desaparición de importantes especies animales y daños permanentes al medio ambiente,
pero, más importante todavía, atentan contra la propia supervivencia humana.
Los
efectos inmediatos de esta manera de explotar los recursos naturales también
ponen en riesgo la seguridad de las futuras generaciones que deberán enfrentarse
no solo a los cambios del medio ambiente sino también a la carencia de bienes
que les permiten vivir con decoro.
En
el contexto de este deterioro progresivo del medio ambiente se observa con esperanza
que va creciendo la conciencia ecológica y la sensibilidad
para con esa creación de la que todos somos beneficiarios y responsables.
2.-
Situación Eclesial
Después
de unas breves observaciones generales, la situación eclesial, tanto en su descripción
como en su evaluacion, se presenta desde la perspectiva pastoral de agentes,
centros, medios y contenido, para concluir con una breve enumeración de
los desafíos pastorales en el continente.
La
situación de algunas iglesias particulares esta marcada por su configuración
territorial mientras que otras por unos hechos puntuales.
La
Conferencia Episcopal de las Antillas esta compuesta de trece naciones
independientes, tres departamentos de Francia, dos partes del Reino Unido de
los Países Bajos que gozan de completa autonomía interna y seis colonias Británicas.
Esta superficie que corresponde a la mitad de los Estados Unidos, trae los problemas
de distancia junto con la dificultad de una vasta extensión de agua (todos los
países menos cuatro son islas pequeñas) y todos los grandes gastos de comunicación
y viajes.
En
El Salvador
se avanza en el proceso de canonización de Monseñor Oscar Romero. El proceso
diocesano se clausuró solemnemente el 1 de noviembre de 1996 y ya se recibió
de Roma la comunicación que da el placet a lo actuado en la arquidiócesis de
San Salvador. El camino hacia el gran jubileo ha puesto de nuevo en lugar destacado
el tema del martirio y ya se creo la Comisión de los Nuevos Mártires.
En
Nicaragua
sé realizo el Segundo Concilio Provincial (clausurado en noviembre de 1994).
Como fruto las diócesis han desarrollado diversas acciones que van desde la
celebración de sínodo diocesanos, asambleas pastorales, congresos diocesanos,
etc., para concretar lo elaborado en el Concilio pero ya con aplicación local
y particular.
En
Venezuela
la visita apostólica de Juan Pablo II (febrero de 1996) significo una ocasión
y un motivo de renovación de la fe, de estimulo a la esperanza, y de ardor caritativo,
evangelizador y solidario bajo el lema “Despierta y reacciona, es el momento”.
El fruto mas visible y promisorio ha sido la convocatoria por el Episcopado
Nacional y la correspondiente aprobación pontificia –de un Concilio Plenario.
En
el continente, la iglesia Católica goza entre la opinión publica de ser una
institución creíble, confiable
y de respeto moral.
En
la iglesia se han implementado mayores estructuras de comunión y participación mediante los planes pastorales en conjunto,
los sínodos diocesanos y las asambleas pastorales plenarias. Las comunidades
eclesiales de base siguen creciendo como espacio de comunión, participación,
autentica evangelización y catequesis, practica de los ministerios laicales.
Son
esperanzadoras las experiencias ecuménicas con las iglesias
históricas, el florecimiento de las vocaciones nativas para el sacerdocio
y la vida religiosa, la conciencia de la identidad y la misión del laico
en la iglesia y en el mundo, y el desarrollo de diversas experiencias misioneras en las diócesis
como también entre las diócesis.
Sin
embargo, muchos cristianos viven una separación entre fe y vida que se manifiesta
particularmente en la falta de un claro testimonio de los valores evangélicos
en su vida personal, familiar y social. La opción preferencial por los pobres se
queda a veces en teoría. Entre los fieles de la iglesia existe una brecha grande
entre pobres y ricos que tiende a aumentar. Es urgente una conversión de las
actitudes que lleven a superarlas exclusiones y la injusta distribución de los
bienes. La persona de Jesucristo y los valores del evangelio no siempre se presentan
con suficiente entusiasmo.
2.1.-
Agentes Pastorales
Se
siente la necesidad de dar mayor protagonismo laical en las instancias
eclesiales, no por mera necesidad sino por una teología y una pastoral de la
radicalidad bautismal que no sea en desmedro del original y especifico compromiso
temporal en la sociedad.
Se
cuenta con un numero laicado con arraigado sentido de comunidad y una gran fidelidad
en el compromiso, la misión y el apostolado. No obstante, la toma de conciencia
de la responsabilidad laical no se manifiesta de la misma manera en todas partes;
en algunos casos porque los laicos no encuentran espacio en sus iglesias particulares
para poder expresarse y actuar, y en otras porque un excesivo clericalismo los
mantiene al margen de las decisiones y de una participación mas activa.
Pero
también en no pocas ocasiones la participación en la iglesia se limita a los
sacramentos de iniciación. En amplios sectores del pueblo católico existe un
lamentable desconocimiento religioso que en algunos se manifiesta como indiferencia,
abandono de las practicas religiosas y en una vida al margen de los preceptos
divinos.
Si
es bien cierto que hay una mayor participación de muchos laicos en los ministerios
laicales, este compromiso no se refleja en la penetración de los valores cristianos
en el mundo social, político y económico, sino que se limita muchas veces a
las tareas eclesiales sin un compromiso real por la aplicación del Evangelio
a la vida.
La
formación de laicos y la evangelización de los grupos profesionales e intelectuales
constituyen un verdadero desafío pastoral prioritario y urgente. La evangelización
de los nuevos grupos emergentes de la modernidad y en situación urbana presentan
un contexto novedoso porque la gran parte de ellos no han cambiado ni abandonado
a la iglesia sino nacieron fuera de ella.
La
proliferación de asociaciones y movimientos
son interpretados como una acción del Espíritu, pero es necesario ahondar en
la participación de estos en la pastoral de conjunto de la iglesia, así como
una mayor comunión entre ellos y una mayor coordinación de su acción.
La
pastoral juvenil se ha ido organizando
mejor pero hace falta que entre todas las diócesis se asuma esta opción preferencial
de forma orgánica dentro de una mejor coordinación en la pastoral juvenil nacional.
La
pastoral vocacional supone un replanteo
decidido, ampliando su significado en vocaciones de especial congregación, los
ministerios laicales, la radicalidad de la vocación bautismal, etc. Las vocaciones
sacerdotales permanecen estables pero se tiene más clara conciencia de la necesidad
de una mejor selección de los candidatos al sacerdocio. Hace falta crear instancias
eclesiales para la promoción, el acompañamiento y la formación de las vocaciones,
así como también en el caso de las vocaciones indígenas.
La
escasez de vocaciones sacerdotales son a veces síntoma de una sociedad cambiante
y de comunidades que no siempre entusiasman para suscitar vocaciones. En la
generación mas joven se comprueba una fragilidad y una falta de reciedumbre,
incluso en algunos casos de deserción del ministerio al poco tiempo
de ordenados.
Existe
el problema de la escasez de personal formativo y docente en los
Seminarios Mayores. En la formación sacerdotal inicial, y en la permanente,
falta hacer hincapié en el campo afectivo para que, con la madurez humana y
cristiana, se viva con equilibrio, con alegría y con un sentido de donación
el celibato sacerdotal. En algunos países, se están revisando los programas
de formación sacerdotal.
Es
una constante encontrar, entre los miembros del clero diocesano y de la vida religiosa,
deseos de vivir una espiritualidad más radical en el servicio pastoral, como
también generosidad para la inserción y la elección de trabajos en situaciones
pobres o difíciles.
Se
aprecia en los sacerdotes diocesanos
un marcado celo evangelizador, caracterizado por la creatividad pastoral, el
espíritu misionero y la cercanía a sus comunidades. Es bastante generalizado
el aprecio por la fraternidad sacerdotal, la vida austera y la preocupación
por los más pobres. Con algunas excepciones, bastante localizados, no hay excesivas
acentuaciones ideológicas (tanto de izquierda como de derecha) y existe un extendido
respeto y fidelidad al Magisterio de la iglesia.
No
obstante es penoso reconocer en algunos falta de colaboración en la pastoral
de conjunto, individualismos y carencia de planes pastorales; preocupa la carencia
de directores espirituales para sacerdotes; se siente la necesidad de crear
centros e instancias de formación permanente y de recuperación; los ingresos
economicos de los sacerdotes a veces reportan deficiencias muy grandes y todavia
no se cuenta en todas partes con unregimen economico equitativo que incentive
la solidaridad y la comunicacion de bienes entre los presbiteros; falta la expresion
de una espiritualidad especificamente diocesana; en algunos las inmunerables
actividades pastorales van relativizando en su vida ministerial
la dimension de la oracion; hace falta mas sacerdotes y tampoco estan bien distribuidos
según las necesidades pastorales del pais.
El
diaconado permanente es una realidad
en constante expansión en algunas diócesis y se aprecia su significativa contribución,
aunque se reconocen todavía algunas dificultades para una adecuada captación
de su lugar teológico y pastoral por parte de algunos miembros de la iglesia.
La
inestabilidad pastoral del personal religioso tiende a constituir un problema
en la diócesis, así como una mejor articulación de las religiosas en el trabajo
pastoral de las parroquias. También dificulta la labor pastoral la falta de
comunicación con el obispo a la hora de realizar cambios y tomar decisiones
en otros aspectos pastorales.
La
Conferencia Episcopal es la referencia
real y promotora concreta de la pastoral y las grandes líneas evangelizadoras,
como también ilumina y orienta en los problemas sociales, destacando las exigencias
morales.
En
repetidas ocasiones ha sido llamada a servir de mediadora a favor de la solución
de problemas que afectan la paz, la reconciliación, la tierra, la defensa de
la vida, los derechos humanos, etc.
También
se reconoce que hace falta una mayor vivencia y expresión de la colegialidad,
la preocupación por la formación permanente del obispo, el dejarse asesor por
expertos en los distintos campos para decir una palabra mas ajustada a la realidad
y sus posibilidades de mejora.
2.2
Centros pastorales.
La
parroquia aunque cuestionada por
algunos, sigue siendo la referencia pastoral concreta y actual, renovada en
su concepción y organicidad. La personalidad del pastor puede crear el espacio
de comunión y de participación; tambien en diversas y cada vez mas frecuentes
modalidades de gestion parroquial en mamos de religiosas y de laicos.
En
las parroquias se observa un incremento de la vivencia del sentido comunitario,
llegando a veces a ser verdaderamente una comunidad de comuniones. La organización
de las regiones pastorales y de los decanatos han ayudado mucho para la realización
del plan pastoral. Paro en algunos casos del ámbito parroquial se sigue dando
el predominio de lo administrativo sobre lo pastoral, así como la sacramentalizacion
sin evangelización. También existe el problema de algunos movimientos que se
aíslan de la pastoral parroquial; otras veces se nota poca atencion pastoral
a la religiosidad popular y a las tradiciones; actitud que suele ir vinculada
con la indiferencia y con el autoritarismo que no ayudan a formar comunidad,
respetando la riqueza de sus expresiones de Fe.
Las
comunidades eclesiales de base son
una verdadera esperanza, donde la fe se comparte y se expresa de forma viva,
operante y dinámica. Con todo, aun se adolece de una atención especifica y de
falta de disponibilidad de agentes de pastoral para acompañar esta experiencia
de iglesia.
La
familia esta atravesando por una
crisis profunda. La respuesta de la pastoral familiar, conyugal y prematrimonial,
resulta a veces insuficiente. En la
sociedad el matrimonio como sacramento ha perdido mucho valor. No es admisible
por parte de los agentes de pastoral la actitud de intolerancia frente a algunas
situaciones matrimoniales: habrá muchas parejas que no puedan recibir el sacramento
del matrimonio y de la Eucaristía, pero pueden y quieren participar de la vida
de la iglesia, y otras que pudiendo recibirlo no lo han recibido y solo necesitan
ser animados y acogidos en la parroquia para decidirse a hacerlo.
Se
han desarrollado diversos planes de trabajo para la pastoral familiar y en algunas
partes se han creado Institutos de la Familia para una labor formativa y de
investigación sobre el tema.
Una
conversión pastoral a la Nueva Evangelización implica una dinámica misionera,
ecuménica e inculturada con el intento de llegar a los bautizos alejados
y no bautizados. La dimensión misionera universal de la iglesia particular no
se puede concebir como una actividad al margen o paralela a las otras actividades
pastorales, sino que esta en el corazón de su misma vitalidad evangelizadora,
cuya finalidad no es solamente todo el pueblo de Dios sino también el mundo.
El
Programa de Iglesias Hermanas en
Colombia realiza la cooperación misionera entre las iglesias particulares, tanto
ad intra (entre las comunidades diocesanas del país) como ad extra
con las iglesias necesitadas. Hasta la fecha se conoce de 1600 misioneros enviados
por la iglesia de Colombia, gracias al Programa de Iglesias Hermanas,
a los cinco continentes (1290 religiosas, 250 sacerdotes religiosos y
60 sacerdotes diocesanos). Dentro del país, apoyados en este programa, hay 340
sacerdotes diocesanos y 95 laicos que colaboran en otras jurisdicciones eclesiásticas
más necesitadas.
2.3
Medios pastorales.
La
pastoral de catequesis sigue siendo
un medio privilegiado para transmitir y vigorizar la fe de la comunidad. Se
notan esfuerzos por una catequesis más bíblica, vivencial y comprometida, aunque
hace falta una mejor y mayor preparación bíblica y teológica tanto en los agentes
d pastoral como en los laicos encargados de la catequesis. En algunos casos
se ha dado una perdida de sistematicidad en la transmision de los contenidos
y, a veces, no poca improvisacion. Es
necesario enfatizar el kerigma (primer anuncio), tanto mas cuanto que esto no
se da a la familia ni en la escuela.
En
Guatemala, una de las mejores pruebas que la catequesis ha dado frutos hermosos
es el incontestable testimonio martirial de catequistas, animadores de la fe,
lideres de la comunidad, Delegados de la Palabra, religiosos, religiosas y sacerdotes,
que, junto con muchos laicos mas, entregaron su vida, derramando sangre por
causa del Evangelio.
Las
celebraciones litúrgicas en sus
manifestaciones vivas y participativas son algo muy propio de nuestro pueblo.
La utilización de las lenguas vernáculas; la traduccion de los textos liturgicos
a las diversas lenguas indigenas; la utilizacion mas frecuente de la Palabra
de Dios parasu estudio, celebracion y oracion; los cursos presacramentales;
la institucion de ministerios para el serviviuo liturgico; la presencia de equipos
de liturgia en algunas parroquias; el uso del canto en lenguas indigenas y el
recurso al instrumento autoctono han favorecido una participacion consciente
y activa de los fieles. Se siente la necesidad de aprovechar mas la riqueza
de signos y símbolos propios de nuestras culturas para ser introducidos sistemáticamente
en la liturgia, junto con una mayor formación litúrgica.
La
pastoral bíblica está abriendo espacios
para una amplia formación a varios
niveles, implementación de subsidios bíblicos y coordinación de los esfuerzos
que se hacen en las jurisdicciones por el estudio vital de la Biblia. Cabe destacar
la publicación a comienzos de 1997 en Paraguay de la Biblia en guaraní.
La
pastoral social se interpreta como
animadora de una dimensión de la fe que es común a todo el Pueblo de Dios, asumida
desde los pobres. Esta dimensión social de la fe no puede quedarse en un servicio
asistencial que siempre será necesario, pero sin suplir la promoción que enseña
la Doctrina Social de la Iglesia. Nos encontramos ante una variedad de gestos
solidarios, signos y creatividad de un pueblo empobrecido. Se está evolucionando
desde el asistencialismo y la atención humanitaria hacia la formación en la
solidaridad. En los últimos años se han creado varios centros de formación en
la Doctrina Social de la Iglesia y sus implicaciones.
Se
hace necesario organizar una pastoral de la tercer edad, cuidando la atención
espiritual de muchos ancianos. La pastoral del trabajo requiere una reformulación
según el nuevo contexto para acompañar y defender los legítimos derechos del
trabajador.
La
pastoral educativa y de educadores,
además de los centros católicos, se manifiesta en el compromiso con la educación
de los sectores más desprotegidos de la sociedad, tanto en el campo como en
la periferia de las ciudades. No obstante, falta la representatividad de colegios
católicos en la pastoral educativa diocesana, así como el apoyo de agentes de
pastoral, sobre todo de los párrocos en esta pastoral. En algunos colegios católicos
se da un franco descuido de la formación de la fe.
La
pastoral
de la comunicación está en crecimiento, buscando formar la conciencia crítica
de las personas y mediante la creación de centros para comunicadores. Se reconoce
como positiva la existencia de emisoras diocesanas con sentido participativo
y educativo, pero hace falta unir y racionalizar esfuerzos para una mejor utilización
de las otras emisoras católicas, formar a agentes de pastoral y, sobre todo,
a los responsables directos para el debido uso de los medios de comunicación
social.
Es
necesario revisar y reorientar los medios de comunicación social propios de
la Iglesia para que cumplan realmente con el propósito fundamental de evangelizar
la cultura en la dimensión de anunciar y denunciar. También es preciso aprovechar
adecuadamente los espacios que ofrecen los medios privados.
La
pastoral de la movilidad presta
servicios a los emigrantes, ya sea para regularizar sus situaciones en el país
como para obtener o poner en regla sus documentos, contar con los beneficios
de las leyes, de la asistencia social, etc.
El
autofinanciamiento de la Iglesia
por medio de la contribución de sus miembros se hace cada vez más necesaria.
Se va avanzando en la concientización sobre la responsabilidad de sostener a
la Iglesia y sus obras, no tanto aún en frutos concretos de mayores contribuciones.
2.4.
Contenidos pastorales
El
Documento de santo Domingo y el
itinerario pastoral propuesto por la Tertio
Millennio Adveniente son referencias constantes.
La
religiosidad popular está arraigada
en el corazón y en la vida del pueblo, a tal punto que muchas de las tradiciones
religiosas que perviven dan identidad al pueblo, aunque también es una realidad
que el acento se pone más en las formas exteriores de tradiciones y devociones
que en los contenidos de la fe de las mismas. Hace falta estudiar, comprender
y evangelizar más a fondo la religiosidad ancestral y la piedad popular, descubriendo
en ellas los valores evangélicos, superando todo aquello que impide la experiencia
de la Buena Nueva en Jesucristo.
Por
una parte prevalece a veces un cristianismo de devociones, junto a una vivencia
individual de la fe, sentimental y, a veces, al margen del verdadero sentido
de Iglesia. Pero también encontramos valores que pueden ser el punto fuerte
para construir una sociedad más justa: la solidaridad con la persona que sufre,
la sensibilidad social por el necesitado, él querer ayudar a quien no tiene,
la religiosidad que se expresa sobre todo en los momentos de crisis y de desesperación
recurriendo a Dios para encontrar consuelo y fortaleza, la acogida al extraño,
y la capacidad de compartir.
Se
percibe la necesidad de implementar una evangelización inculturada y de precisar
los criterios de discernimiento, sobre todo en aquellas diócesis en las que
las culturas indígenas representan un reto en la evangelización para evitar
sincrentismos y radicalismos que confunden al pueblo sencillos al ocultar más
que hacer evidente la claridad del mensaje cristiano. La evangelización inculturada
tiene que partir el descubrimiento de las semillas del Verbo en las culturas.
Es
necesario unificar criterios y contenido
fundamentales de la evangelización, tanto en la predicación como en la formación
de los agentes pastorales.
El
Papa nos dejó la tares de la pedagogía del perdón en sus Mensajes
para la Jornada de la Paz (1997), indicando importantes criterios para hacer
frente al pasado y curar heridas de una lucha fracticida en la que hubo un fuerte
componente geopolítico. Este trabajo para la reconciliación personal y social
supone un fuerte compromiso por la comunión al interior de la Iglesia.
En
relación a los nuevos movimientos religiosos no católicos se hacen esfuerzos
para informar y orientar a los fieles para que sepan dar razón de su fe, esperanza
e identidad católica, aprendiendo a respetar la diversidad y a vivir en el contexto
de un pluralismo religioso.
2.5.
Prioridades pastorales
A
continuación se reproducen las prioridades pastorales que aparecieron enunciadas
en algunos informes.
*Nueva
Evangelización
-
Anunciar
a Jesucristo:
es fundamental para los pastores presentar la Persona de Jesucristo de tal manera
que Él sea conocido, amado, aceptado por cada uno (cf Heb 4, 12).
-
-
Conciencia
y compromiso por una renovada comunión eclesial,
afectiva y efectiva, como sacramento de la presencia de Cristo y de la credibilidad
de la comunidad de sus discípulos. Esta comunión encuentra una expresión patente
y eficaz en la articulación de una pastoral de conjunto.
-
-
Desafíos
de la evangelización:
la proliferación de las sectas; penetración del New Age; un plan de evangelización
que llegue hasta la base, a cada comunidad; promover mayor responsabilidad de
los laicos en los asuntos de su competencia; promover vocaciones; llegar con
la evangelización a la clase profesional e intelectual; usar con más eficacia
los medios de comunicación de la Iglesia.
-
-
Dinamización
de la parroquia y las comunidades,
promoviendo comunidades vivas, participativas y evangelizadoras, para que, siempre
atentas a los signos de los tiempos, dinamicen la vida de la parroquia y promuevan
en todo el Reino de Dios.
-