La conveniencia de saber reconocer nuestras faltas con humildad, para mantener la amistad con Dios.
El examen de conciencia
Examen de conciencia consiste en recordar los pecados cometidos desde la última
confesión bien hecha.
Naturalmente, el examen se hace antes de la confesión para decir después al confesor todos los pecados que se han recordado; y cuántas veces cada uno, si se trata de pecados graves.
Si sabes el número exacto de cada clase de pecados graves, debes decirlo con exactitud. Pero si te es muy difícil, basta que lo digas con la mayor aproximación que puedas: por ejemplo, cuántas veces, más o menos, a la semana, al mes, etc. Y si después de confesar resulta que recuerdas con certeza ser muchos más los pecados que habías cometido, lo dices así en la próxima confesión. Pero no es necesario que después de confesar sigas pensando en el número de pecados cometidos, pues entonces nunca quedaríamos tranquilos. Si hiciste el examen con diligencia, no debes preocuparte ya más: todo está perdonado.
El examen debe hacerse con diligencia, seriedad y sinceridad; pero sin angustiarse . La confesión no es un suplicio ni una tortura, sino un acto de confianza y amor a Dios. No se trata de atormentar el alma, sino de dar a Dios cuenta filial. Dios es Padre.
El examen de conciencia se hace procurando recordar los pecados cometidos de pensamiento, palabra y obra, o por omisión, contra los mandamientos de la ley de Dios, de la Iglesia o contra las obligaciones particulares. Todo desde la última confesión bien hecha.
Para ayudarte a hacer el examen, puedes consultar:
Mandamientos 1°, 2° y 3°[1]
Examina tu conciencia.
Se recuerdan los pecados preguntándose sin prisa lo que se ha hecho en
contra de los mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, con plena advertencia
y pleno consentimiento.
Primer Mandamiento
¿He admitido en serio alguna duda contra las verdades de la fe?
¿He llegado a negar la fe o algunas de sus verdades, en mi pensamiento
o delante de los demás?
¿He desesperado de mi salvación o he abusado de la confianza
en Dios, presumiendo que no me abandonaría, para pecar con mayor tranquilidad?
¿He murmurado interna o externamente contra el Señor cuando
me ha acaecido alguna desgracia?
¿He abandonado los medios que son por sí mismos absolutamente
necesarios para la salvación? ¿He procurado alcanzar la debida
formación religiosa?
¿He hablado sin reverencia de las cosas santas, de los sacramentos,
de la Iglesia, de sus ministros?
¿He abandonado el trato con Dios en la oración o en los
sacramentos?
¿He practicado la superstición o el espiritismo? ¿Pertenezco
a alguna sociedad o movimiento ideológico contrario a la religión?
¿Me he acercado indignamente a recibir algún sacramento?
¿He leído o retenido libros, revistas o periódicos
que van contra la fe o la moral? ¿Los di a leer a otros?
¿Trato de aumentar mi fe y amor a Dios?
¿Pongo los medios para adquirir una cultura religiosa que me capacite
para ser testimonio de Cristo con el ejemplo y la palabra?
¿He hecho con desgana las cosas que se refieren a Dios?
Segundo Mandamiento
¿He blasfemado? ¿Lo he hecho delante de otros?
¿He hecho algún voto, juramento o promesa y he dejado de
cumplirlo por mi culpa?
¿He honrado el santo nombre de Dios? ¿He pronunciado el
nombre de Dios sin respeto, con enojo, burla o de alguna manera poco reverente?
¿He hecho un acto de desagravio, al menos interno, al oír
alguna blasfemia o al ver que se ofende a Dios?
¿He jurado sin verdad? ¿Lo he hecho sin necesidad, sin
prudencia o por cosa de poca importancia?
¿He jurado hacer algún mal? ¿He reparado el daño
que haya podido seguirse de mi acción?
Tercer Mandamiento
(1o al 4o Mandamientos de la Iglesia)
¿Creo todo lo que enseña la Iglesia Católica? ¿Discuto
sus mandatos olvidando que son mandatos de Cristo?
¿He faltado a Misa los domingos o fiestas de guardar? ¿Ha
sido culpa mía? ¿Me he distraído voluntariamente o he llegado
tan tarde que no he cumplido con el precepto?
¿He impedido que oigan la Santa Misa los que dependen de mí?
¿He guardado el ayuno una hora antes del momento de comulgar?
¿He trabajado corporalmente o he hecho trabajar sin necesidad
urgente un día de precepto, por un tiempo considerable, por ejemplo,
más de dos horas?
¿He observado la abstinencia durante los viernes de Cuaresma?
¿He rezado alguna oración o realizado algún acto
de penitencia los demás viernes del año en los que no he guardado
la abstinencia? ¿He ayunado y guardado abstinencia el Miércoles
de Ceniza y el Viernes Santo?
¿Cumplí la penitencia que me impuso el sacerdote en la
última confesión? ¿He hecho penitencia por mis pecados?
¿Me he confesado al menos una vez al año?
¿Me he acercado a recibir la Comunión en el tiempo establecido
para cumplir con el precepto pascual? ¿Me he confesado para hacerlo en
estado de gracia?
¿Excuso o justifico mis pecados?
¿He callado en la confesión, por vergüenza, algún
pecado grave? ¿He comulgado después alguna vez?
Cuarto Mandamiento [1]
(Hijos)
¿He desobedecido a mis padres o superiores en cosas importantes?
¿Tengo un desordenado afán de independencia que me lleva
a recibir mal las indicaciones de mis padres simplemente porque me lo mandan?
¿Me doy cuenta de que esta reacción está ocasionada por
la soberbia?
¿Les he entristecido con mi conducta?
¿Les he amenazado o maltratado de palabra o de obra, o les he
deseado algún mal grave o leve?
¿Me he sentido responsable ante mis padres por el esfuerzo que
hacen para que yo me forme, estudiando con intensidad?
¿He dejado de ayudarles en sus necesidades espirituales o materiales?
¿Me dejo llevar del mal genio y me enfado con frecuencia y sin
motivo justificado?
¿Soy egoísta con las cosas que tengo, y me duele dejarlas
a los demás hermanos?
¿He reñido con mis hermanos?
¿He dejado de hablarme con ellos y no he puesto los medios necesarios
para la reconciliación?
¿Soy envidioso y me duele que otros destaquen más que yo
en algún aspecto?
¿He dado mal ejemplo a mis hermanos?
(Padres)
¿Desobedezco a mis superiores en cosas importantes?
¿Permanezco indiferente ante las necesidades, problemas y sufrimientos
de la gente que me rodea, singularmente de los que están cerca de mí
por razones de convivencia o trabajo?
¿Soy causa de tristeza para mis compañeros de trabajo por
negligencia, descortesía o mal carácter?
¿He dado mal ejemplo a mis hijos no cumpliendo con mis deberes
religiosos, familiares o profesionales? ¿Les he entristecido con mi conducta?
¿Les he corregido con firmeza en sus defectos o se los he dejado
pasar por comodidad? ¿Corrijo siempre a mis hijos con justicia y por
amor a ellos, o me dejo llevar por motivos egoístas o de vanidad personal,
porque me molestan, porque me dejan mal ante los demás o porque me interrumpen?
¿Les he amenazado o maltratado de palabra o de obra, o les he
deseado algún mal grave o leve?
¿He descuidado mi obligación de ayudarles a cumplir sus
deberes religiosos y de evitar las malas compañías?
¿He abusado de mi autoridad y ascendiente forzándoles a
recibir los sacramentos, sin pensar que por vergüenza o excusa humana,
podrían hacerlo sin las debidas disposiciones?
¿He impedido que mis hijos sigan la vocación con que Dios
les llama a su servicio? ¿Les he puesto obstáculos o les he aconsejado
mal?
Al orientarles en su formación profesional, ¿me he guiado
por razones objetivas de capacidad y medios, o he seguido más bien los
dictados de mi vanidad o egoísmo?
¿Me preocupo de modo constante por su formación en el aspecto
religioso?
¿Me he preocupado también de la formación religiosa
y moral de las otras personas que viven en mi casa o que dependen de mí?
¿Me he opuesto a su matrimonio sin causa razonable?
¿Permito que trabajen o estudien en lugares donde corre peligro
su alma o su cuerpo? ¿He descuidado la natural vigilancia en las reuniones
de chicos y chicas que se tengan en casa evitando dejarles solos? ¿Soy
prudente a la hora de orientar sus diversiones?
¿He tolerado escándalos o peligros morales o físicos
entre las personas que viven en mi casa?
¿Sacrifico mis gustos, caprichos y diversiones para cumplir con
mi deber de dedicación a la familia?
¿Procuro hacerme amigo de mis hijos? ¿He sabido crear un
clima de familiaridad evitando la desconfianza y los modos que impiden la legítima
libertad de los hijos?
¿Doy a conocer a mis hijos el origen de la vida, de un modo gradual,
acomodándome a su mentalidad y capacidad de comprender, anticipándome
ligeramente a su natural curiosidad?
¿Evito los conflictos con los hijos quitando importancia a pequeñeces
que se superan con un poco de perspectiva y sentido del humor?
¿Hago lo posible por vencer la rutina en el cariño a mi
esposo(a)?
¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad
en la vida familiar?
¿He reñido con mi consorte? ¿Ha habido malos tratos
de palabra o de obra? ¿He fortalecido la autoridad de mi cónyuge,
evitando reprenderle, contradecirle o discutirle delante de los hijos?
¿Le he desobedecido o injuriado? ¿He dado con ello mal
ejemplo?
¿Me quejo delante de la familia de la carga que suponen las obligaciones
domésticas?
¿He dejado demasiado tiempo solo a mi consorte?
¿He procurado avivar la fe en la Providencia y ganar lo suficiente
para poder tener o educar a más hijos?
¿Pudiendo hacerlo he dejado de ayudar a mis parientes en sus necesidades
espirituales o materiales?
Quinto Mandamiento [1]
¿Tengo enemistad, odio o rencor hacia alguien?
¿He dejado de hablarme con alguien y me niego a la reconciliación
o no hago lo posible por conseguirla?
¿Evito que las diferencias políticas o profesionales degeneren
en indisposición, malquerencia u odio hacia las personas?
¿He deseado un mal grave al prójimo? ¿Me he alegrado
de los males que le han ocurrido?
¿Me he dejado dominar por la envidia?
¿Me he dejado llevar por la ira? ¿He causado con ello disgusto
a otras personas?
¿He despreciado a mi prójimo? ¿Me he burlado de
otros o les he criticado, molestado o ridiculizado?
¿He maltratado de palabra o de obra a los demás? ¿Pido
las cosas con malos modales, faltando a la caridad?
¿He llegado a herir o quitar la vida al prójimo? ¿He
sido imprudente en la conducción de vehículos?
¿He practicado o colaborado en la realización de algún
aborto? ¿He abortado o inducido a alguien a abortar, sabiendo que constituye
un pecado gravísimo que lleva consigo la excomunión?
¿He contribuido a adelantar la muerte a algún enfermo con
pretextos de evitar sufrimientos o sacrificios, sabiendo que la eutanasia es
un homicidio?
Con mi conversación, mi modo de vestir, mi invitación a
presenciar algún espectáculo o con el préstamo de algún
libro o revista, ¿he sido la causa de que otros pecasen? ¿He tratado
de reparar el escándalo?
¿He descuidado mi salud? ¿He atentado contra mi vida?
¿Me he embriagado, bebido con exceso o tomado drogas?
¿Me he dejado dominar por la gula, es decir, por el placer de
comer y beber más allá de lo razonable?
¿Me he deseado la muerte sin someterme a la Providencia de Dios?
¿Me he preocupado del bien del prójimo, avisándole
del peligro material o espiritual en que se encuentra o corrigiéndole
como pide la caridad cristiana?
¿He descuidado mi trabajo, faltando a la justicia en cosas importantes?
¿Estoy dispuesto a reparar el daño que se haya seguido de mi negligencia?
¿Procuro acabar bien el trabajo pensando que a Dios no se le deben
ofrecer cosas mal hechas? ¿Realizo el trabajo con la debida pericia y
preparación?
¿He abusado de la confianza de mis superiores? ¿He perjudicado
a mis superiores o subordinados o a otras personas haciéndoles un daño
grave?
¿Facilito el trabajo o estudio de los demás, o lo entorpezco
de algún modo, por ejemplo, con rencillas, derrotismos e interrupciones?
¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes?
¿Retraso con frecuencia el momento de ponerme a trabajar o estudiar?
¿Tolero abusos o injusticias que tengo obligación de impedir?
¿He dejado, por pereza, que se produzcan graves daños en
mi trabajo? ¿He descuidado mi rendimiento en cosas importantes con perjuicio
de aquellos para quienes trabajo? materiales?
Sexto y Noveno Mandamientos [1]
¿Me he entretenido con pensamientos o recuerdos
deshonestos?
¿He traído a mi memoria recuerdos o pensamientos impuros?
¿Me he dejado llevar de malos deseos contra la virtud de la pureza,
aunque no los haya puesto por obra? ¿Había alguna circunstancia
que los agravase: parentesco, matrimonio o consagración a Dios en las
personas a quienes se dirigían?
¿He tenido conversaciones impuras? ¿Las he comenzado yo?
¿He asistido a diversiones que me ponían en ocasión
próxima de pecar? (ciertos bailes, cines o espectáculos inmorales,
malas lecturas o compañías). ¿Me doy cuenta de que ponerme
en esas ocasiones es ya un pecado?
¿Guardo los detalles de modestia que son la salvaguardia de la
pureza? ¿Considero esos detalles ñoñería?
Antes de asistir a un espectáculo, o leer un libro, ¿me
entero de su calificación moral para no ponerme en ocasión próxima
de pecado evitando así las deformaciones de conciencia que pueda producirme?
¿Me he entretenido con miradas impuras?
¿He rechazado las sensaciones impuras?
¿He hecho acciones impuras? ¿Solo o con otras personas?
¿Cuántas veces? ¿Del mismo o distinto sexo? ¿Había
alguna circunstancia de parentesco o afinidad que le diera especial gravedad?
¿Tuvieron consecuencias esas relaciones? ¿Hice algo para impedirlas?
¿Después de haberse formado la nueva vida? ¿He cometido
algún otro pecado contra la pureza?
¿Tengo amistades que son ocasión habitual de pecado? ¿Estoy
dispuesto a dejarlas?
En el noviazgo, ¿es el amor verdadero la razón fundamental
de esas relaciones? ¿Vivo el constante y alegre sacrificio de no convertir
el cariño en ocasión de pecado? ¿Degrado el amor humano
confundiéndolo con el egoísmo y con el placer?
El noviazgo debe ser una ocasión de ahondar en el afecto y en
el conocimiento mutuo; ¿mis relaciones están inspiradas no por
afán de posesión, sino por el espíritu de entrega, de comprensión,
de respeto, de delicadeza?
¿Me acerco con más frecuencia al sacramento de la Penitencia
durante el noviazgo para tener más gracia de Dios? ¿Me han alejado
de Dios esas relaciones?
(Esposos)
¿He usado indebidamente el matrimonio? ¿He negado su derecho
al otro cónyuge? ¿He faltado a la fidelidad conyugal con deseos
o de obra?
¿Hago uso del matrimonio solamente en aquellos días en
que no puede haber descendencia? ¿Sigo este modo de control de la natalidad
sin razones graves?
¿He usado preservativos o tomado fármacos para evitar los
hijos? ¿He inducido a otras personas a que los tomen? ¿He influido
de alguna manera consejos, bromas o actitudes en crear un ambiente
antinatalista?
Séptimo y Décimo Mandamientos [1]
¿He robado algún objeto o alguna
cantidad de dinero? ¿He reparado o restituido pudiendo hacerlo? ¿Estoy
dispuesto a realizarlo? ¿He cooperado con otros en algún robo
o hurto? ¿Había alguna circunstancia que lo agravase, por ejemplo,
que se tratase de un objeto sagrado? ¿La cantidad o el valor de los apropiado
era de importancia?
¿Retengo lo ajeno contra la voluntad de su dueño?
¿He perjudicado a los demás con engaños, trampas
o coacciones en los contratos o relaciones comerciales?
¿He hecho daño de otro modo a sus bienes? ¿He engañado
cobrando más de lo debido? ¿He reparado el daño causado
o tengo la intención de hacerlo?
¿He gastado más de lo que me permite mi posición?
¿He cumplido debidamente con mi trabajo, ganándome el sueldo
que me corresponde?
¿He dejado de dar lo conveniente para ayudar a la Iglesia?
¿Hago limosna según mi posición económica?
¿He llevado con sentido cristiano la carencia de cosas superfluas,
o incluso necesarias?
¿He defraudado a mi consorte en los bienes?
¿Retengo o retraso indebidamente el pago de jornales o sueldos?
¿Retribuyo con justicia el trabajo de los demás?
En el desempeño de cargos o funciones públicas, ¿me
he dejado llevar del favoritismo, acepción de personas, faltando a la
justicia?
¿Cumplo con exactitud los deberes sociales, v. gr., pago de seguros
sociales, con mis empleados? ¿He abusado de la ley, con perjuicio de
tercero, para evitar el pago de los seguros sociales?
¿He pagado los impuestos que son de justicia?
¿He evitado o procurado evitar, pudiendo hacerlo desde el cargo
que ocupo, las injusticias, los escándalos, hurtos, venganzas, fraudes
y demás abusos que dañan la convivencia social?
¿He prestado mi apoyo a programas inmorales y anticristianos de
acción social y política?
Octavo Mandamiento [1]
¿He dicho mentiras? ¿He reparado
el daño que haya podido seguirse? ¿Miento habitualmente porque
es en cosas de poca importancia?
¿He descubierto, sin justa causa, defectos graves de otra persona,
aunque sean ciertos, pero no conocidos? ¿He reparado de alguna manera,
v. gr., hablando de modo positivo de esa persona?
¿He calumniado atribuyendo a los demás lo que no era verdadero?
¿He reparado el daño o estoy dispuesto a hacerlo?
¿He dejado de defender al prójimo difamado o calumniado?
¿He hecho juicios temerarios contra el prójimo? ¿Los
he comunicado a otras personas? ¿He rectificado ese juicio inexacto?
¿He revelado secretos importantes de otros, descubriéndolos
sin justa causa? ¿He reparado el daño seguido?
¿He hablado mal de otros por frivolidad, envidia, o por dejarme
llevar del mal genio?
¿He hablado mal de los demás personas o instituciones
con el único fundamento de que me contaron o de que se
dice por ahí? Es decir, ¿he cooperado de esta manera a la
calumnia y a la murmuración?
¿Tengo en cuenta que las discrepancias políticas, profesionales
o ideológicas no deben ofuscarme hasta el extremo de juzgar o hablar
mal del prójimo, y que esas diferencias no me autorizan a descubrir sus
defectos morales a menos que lo exija el bien común?
¿He revelado secretos sin justa causa? ¿He hecho uso en
provecho personal de lo que sabía por silencio de oficio? ¿He
reparado el daño que causé con mi actuación?
¿He abierto o leído correspondencia u otros escritos que
por su modo de estar conservados, se desprende que sus dueños no quieren
darlos a conocer?
¿He escuchado conversaciones contra la voluntad de los que las
mantenían?